Monólogos de la soledad - El WhatsApp
#NoEstáisSolos es la campaña lanzada por la Federación Amigos de los Mayores para celebrar el 1 de Octubre, Día Internacional de las Personas Mayores.
Federación de amigos de los mayores
http://www.amigosdelosmayores.org/
Uso de Internet y personas mayores en Uruguay
A medida que transitamos por la vida las desigualdades sociales entre las cuales desarrollamos nuestra existencia se materializan en tensión con la agencia personal que ponemos en juego desde un punto de partida x1, en el cual contamos con cierto capital social (1), hasta un punto x2 cualquiera. En ese punto temporal x2 nuestro capital social (2) dependerá tanto de las desigualdades de la estructura social en la que estemos insertos como de las desigualdades entre las cuales nuestras vidas se han desarrollado. En particular las desigualdades que involucran a los ingresos, al nivel educativo y al género.
Llegar a viejo siendo mujer no es lo mismo que
llegar a viejo siendo hombre. La pobreza femenina entre las personas mayores es
un asunto de ingresos sí, pero también es un asunto de género. Depende de
ciertas características socioeconómicas de partida, pero está marcado por el lugar
que las mujeres han ocupado a lo largo de su vida. Por ejemplo, depende del lugar que han ocupado en el mercado de
trabajo, según cómo está organizado ese mercado de trabajo en una sociedad
determinada. También depende de los roles ejercidos desde las expectativas del
género (por ejemplo cuidar a los enfermos de la familia). En este contexto de
diferencias marcadas por los ingresos, el nivel educativo y el género es que
estas personas mayores se ponen en contacto con la sociedad red, con la posibilidad
de acceso en primer lugar y, luego, con la posibilidad de uso de Internet.
En Uruguay algunas de estas desigualdades se
pueden visualizar de la siguiente forma: algunos pocos hogares de personas
mayores concentran ingresos altos mientras la amplia mayoría está por debajo de
la media. Analizando datos de la Encuesta Continua de Hogares 2013 observé que el
percentil 50 ($26.672) y el tercer percentil ($43.588) de las personas que
tiene 65 años y más vive en hogares que tienen una media de ingresos menor que el promedio de ingresos que hay en los hogares de personas de 65 años y más ($44.153). En otras palabras, la media de ingresos en el 75% de los
hogares es menor que el valor promedio. Además, las mujeres de 65 años y más viven en hogares donde la
media de ingresos es menor que en los hogares donde viven hombres.
La comparación de la cantidad de hombres por
cada 100 mujeres (ratio) entre las personas de 65 años y más en Uruguay permite
observar diferencias de género en relación al nivel educativo: son más los
hombres que han finalizado los niveles educativos superiores (nivel 5 y 6 ISCED
97) y hay más hombres que mujeres que no han terminado primaria o que no saben
leer ni escribir. Pero, entre quienes terminaron la escuela primaria – que
corresponde a la mitad de los adultos de 65 años y más- hay una leve diferencia
en la proporción de hombres/mujeres: mientras en toda la muestra hay 66 hombres
por cada 100 mujeres de 65 años y más, entre los que terminaron la escuela
primaria hay 63 hombres por cada 100 mujeres.
A su vez, el acceso a Internet está fuertemente
marcado por las desigualdades económicas, educativas y de género. Los primeros
usuarios en todos los segmentos de edad siempre han sido los hombres, educados
de nivel socioeconómico alto. Y cuando
hablamos de acceso a Internet y de uso de Internet entre las personas mayores,
nos encontramos con estas desigualdades sociales sumadas a las de las diferentes
trayectorias de vida acumulada, que a veces quedan encerradas en ese indicador
cronológico que hay que significar y que llamamos edad.
En Uruguay esto se traduce en que la mitad de
las personas mayores usuarias de Internet* tiene entre 65 y 70 años, en que la
media de ingresos en los hogares que habitan las personas de 65 años y más que
usan Internet dobla la media de ingresos en los hogares de los mayores de 65
años que no usan Internet y que mientras en el grupo de 65 años y
más hay 66 hombres cada 100 mujeres, en el grupo de usuarios de Internet de 65 años y más hay 81
hombres cada 100 mujeres.
*Se considera usuario de Internet a aquel que ha ingresado en el último mes.
Conceptos importantes: Life-course perspective - gender - social capital
Algunas referencias
Binstock, R. H., George, L. K., Cutler, S. J., Hendricks, J ; Schulz, J. H. (2006). Handbook of aging and the social sciences. Boston: Academic Press, an imprint of Elsevier.
Phillips, J., Ajrouch, K. Hillcoat-Nallétamby, S. (2010). Key Concepts in Social Gerontology. SAGE Publications
Encuesta Continua de Hogares (Julio, 2014) - Ingresos de los hogares y de las personas
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Notes from SHARE conference (1): "Do social networks really matter?":
Howard Litwin, from the Hebrew University of Jerusalem and coordinator of Social Networks in the Survey of Health, Ageing and Retirement in Europe, pointed that there is agreement on the importance of social networks for the subjective well-being of older adults but there is less agreement on how to measure social networks. They can be direct or indirectly measured by single or composite indicators. Usually, researchers measure the entire map of the whole network but it is costly and time consuming. For these reasons, most large population studies measure ego networks (personal) and who they have as their alter(s), Litwin said.
Researchers also use indirect measures as the role-relation orientation (married, e.g.) also called socio-demographic proxies, which had been used in the first and second wave of SHARE. Other indirect measures are social exchanges and social engagement ones. Besides, measures can be single or composite. The researcher sustained that social networks are best represented by unique combinations of individual networks indicators. In the wave 4 of SHARE, name generators were introduced to measure who are the people important in older adults’ life and, using this measure, Litwin found that 6% of people interviewed reported having no network at all.
Researchers also use indirect measures as the role-relation orientation (married, e.g.) also called socio-demographic proxies, which had been used in the first and second wave of SHARE. Other indirect measures are social exchanges and social engagement ones. Besides, measures can be single or composite. The researcher sustained that social networks are best represented by unique combinations of individual networks indicators. In the wave 4 of SHARE, name generators were introduced to measure who are the people important in older adults’ life and, using this measure, Litwin found that 6% of people interviewed reported having no network at all.
SHARE data show that social network variables vary by region: while senior citizens of Mediterranean countries are more connected than non-Mediterranean ones, these exchange more than the formers outside the household. In addition, elderly people of Mediterranean countries report being lonelier than those from non-Mediterranean ones. Moreover, a much stronger positive association between loneliness and depression in non-Mediterranean countries suggest that loneliness means different things in different cultures, Litwin said.
Almost all social networks variables (size, proximity, contact...) correlate with well-being but social network variables also vary through the life course: having a spouse if you are over 80 years is negative associated with well-being, while before 80 is positive associated. In sum, not only does matter who you are with but when in the life course and where in culture, Litwin stated.
In conclusion, the researcher pointed that social networks matter and differ in how we measure it, in the context and the status of the persons we are addressing.
In the Family and Social Networks panel sessions chaired by Litwin, Bettina Isengard from the University of Zurich wondered about how strong is intergenerational cohesion and measured it through functional solidarity, understood as the exchange of time, money or space. She found that functional solidarity depends strongly on age, and that North countries are more willing to exchange money while South countries are more willing to exchange space (co residence). Besides, there is more exchange of money and less exchange of space and grandchildren care in countries with a strong Welfare State. Moreover, those (people) who exchange money do not exchange space.
On the other hand, Christian Deindl from the University of Cologne talked about cohesion, social networks and late life health. While it is widely accepted that social networks are positive associated with health, Deindl results show that the characteristics of the network, like size and quality, also matter: smaller social networks are better for subjective health (?) and the quality of social networks (satisfaction) is especially important for the health. Finally, the question about causality remains open: Is health causing social networks or are social networks causing health?
However, we have to be careful when looking at the incidence of social networks in the health and well-being of older adults in Spain: Alda Azevedo, from Universidade de Lisboa, found that in Spain the size of the network was not significant for subjective health. Also, Litwin found almost no significant association of social network characteristics on the well-being of older adults of South countries but in the exchange of help inside and outside the household, and the association was negative. Moreover, frequency of contact with grandchildren is positive associated with well-being in all regions of Europe but in the South, where it has no significant association (Litwin in Phellas 2013:186). In Spain, in particular, social participation has no significative association with self-perceived health, an indicator of well-being, as Paula de Jerónimo, from Universidade de Lisboa, stated at the Active Ageing panel sessions.
Phellas,
C.N., 2013. Aging in European Societies: Healthy Aging in Europe,
Springer.
Soledad Caballero's notes from 4th International SHARE users conference - Nov, 28-29, 2013 at HEC-Université de Liège - Belgium
Soledad Caballero's notes from 4th International SHARE users conference - Nov, 28-29, 2013 at HEC-Université de Liège - Belgium
Survey of Health, Ageing and Retirement in Europe (SHARE) Conference
I am ready (and happy) to attend to the SHARE Conference this week in Liège: "sessions will include topics in the fields of health & wellbeing, life course, family social networks, workcare, inequality and crisis, retirement, survey methodology as well as health care, active ageing and life course and socio-economics".
Check the agenda here
I will post about it when I get back to Barcelona.
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I will post about it when I get back to Barcelona.
Crónica parcial y reflexión sobre la Jornada Gent Gran i Crisi
Desde el comienzo de la jornada estuvo presente
el tema de la invisibilidad de las personas mayores en la sociedad. “Soms ciutadans”,
dijo Mercè Mas, trabajadora social, jubilada y secretaria del Patronat de Amics
de la Gent Gran.
Mas hizo referencia a los estereotipos en que
se agrupa la mirada sobre las personas mayores que, en su opinión, representan
un grupo aún más diverso que el resto de la población, y dicha hetereogeneidad tiene
que ver con aspectos mentales, sociales, familiares, del entorno y con la experiencia
e historia de vida de cada uno. A su entender, la crisis y la falta de dinero inciden
en que las personas mayores dejen de participar en actividades sociales y esto
aumenta la vivencia de soledad y de aislamiento social, lo cual tiene
consecuencias para la salud y el aumento de riesgo de exclusión social. Por
otro lado, Mas señaló que la crisis implica la pérdida de tranquilidad para
estas personas, tranquilidad asociada por ejemplo, a tener un trabajo para toda
la vida. Actualmente, hay familias que subsisten gracias a la pensión de las
personas mayores que, según Mas, son uno de los amortiguadores principales de
la crisis.
La conferencia de Mas, por un lado, deja la inquietud de conseguir los datos o cuantificar
la cantidad de casos en que las personas mayores actúan como amortiguadores de
la crisis con el aporte de su pensión. ¿Qué características tienen los casos en
que se da esta situación? Por otro lado, invita a la reflexión de cómo abordar
el estudio del capital social en un contexto de crisis porque estamos
asistiendo a la movilización de los recursos, es decir no preguntar ¿a quién
acudiría si precisara soporte financiero? sino ¿a quién acudió? y quién
efectivamente le dio el soporte que precisaba. Y si alguien acudió a usted en
busca de soporte y si lo brindó. Un poco en esta línea se ha hecho el estudio entre las personas que atiende la Cruz Roja Catalunya (2012) al que refirió en su
presentación la directora de Gent Gran i Atenció a la Dependència, Susanna Roig,
y que detallaremos más adelante.
La intervención de Mas también hace pensar en
lo particular de la incidencia de la crisis entre las personas mayores, porque
la pérdida de esa tranquilidad a la que refiere se extiende a través de todas
las franjas de edad. Tampoco la disminución de la actividad social debida a la
falta de recursos se limita a las personas mayores, aunque cuando esa pérdida
de actividad social se da a una edad donde de por sí disminuyen los vínculos
sociales, el riesgo de aislamiento social y de soledad es probable que sea
mayor.
En el bloque de dependencia y soledad algunos
términos fueron esclarecidos. Toni Vilà, Professor
de Ciència Política i Investigador de I’Institut de Govern i Polítiques Públiques (IGOP) de la Universitat Autònoma de Barcelona (UAB), explicó que las personas
dependientes son aquellas que necesitan ayuda para hacer actividades básicas de
la vida diaria por pérdida de autonomía y señaló que a partir de los 80 años se
da un incremento importante en la cantidad de personas dependientes: el 50% de
la gente con más de 80 tiene problemas de dependencia, el doble de mujeres que
de hombres. La conferencia de Vilà nos hace considerar para nuestro trabajo a
la edad 80 como una referencia para establecer diferentes rangos de edad. También
nos hace reflexionar sobre la necesidad de incorporar a la dependencia para
explicar la heterogeneidad entre las personas mayores, porque luego de los 80
no será tanto la edad como el hecho de ser dependiente o no el que incida en
aspectos como la calidad de vida de las personas.
Albert Quiles, licenciado en psicología y
ciencias del trabajo y director de Acción Social de Amics de la Gent Gran, diferenció
entre soledad y aislamiento social. La soledad, explicó, es un fenómeno
complejo y subjetivo. Además, hay que hilar más fino porque la que perjudica es
la soledad no deseada, que se trata de una experiencia subjetiva cuando
nuestras relaciones sociales no son suficientes o no son como esperaríamos que
fueran. Se da tanto en personas que viven solas como las que no y las personas
de más de 80 años son las más vulnerables, señaló Quiles. Además, hay una
vivencia de soledad invisibilizada entre las personas que están
institucionalizadas. La soledad de las personas mayores hace muchos años que es
un problema y precede a la crisis económica. Como causas de la aparición de
esta soledad Quilmes señaló la pérdida de la pareja; el no sentirse útil a la
sociedad; y el ritmo de la sociedad, la limitación con el tema de las nuevas
tecnologías: las personas mayores, dijo, tienen el sentimiento de no sentirse
parte de la sociedad en la que viven.
Estos planteos nos hacen pensar en qué casos
aprender a usar Internet, por ejemplo, y utilizar la comunicación via Internet podría
ayudar a mitigar o no el sentimiento de soledad entre las personas mayores. Un
duelo por la pérdida de una pareja no se puede evitar, pero sí se puede
trabajar para resignificar el lugar de las personas mayores como miembros
útiles de la sociedad y para evitar ese sentimiento de exclusión. ¿Es el
aprendizaje de nuevas tecnologías e Internet un camino deseable?
Esto de sentirse útiles a la sociedad se
conecta de alguna forma con el planteo de la investigación de Carme Triadó,
Catedrática de Psicología Evolutiva de la Universitat de Barcelona, que
haciendo referencia a un estudio realizado en la UB concluye que las personas
mayores son generativas en este tiempo de crisis, y están en situación de poder
hacer cosas por los otros. Por ejemplo, señaló, trasmitir valores.
Susanna Roig, de la Cruz Roja de Cataluña, refirió
también a la invisibilidad, la heterogeneidad de las personas mayores y a la soledad
que está presente a pesar de tener contacto frecuente con la familia. Roig coincide en
que la soledad es un fenómeno multicausal pero hace notar que la crisis
económica también impacta sobre la misma, así como sobre la percepción de la calidad
de vida propia. Roig citó varios datos de la investigación acerca del impacto de
la crisis sobre las personas mayores que atiende la Cruz Roja (2012) mencionando
un dato interesante es que una de cada tres personas, en 2012, ayudó a algún familiar,
principalmente brindando soporte económico, pero también brindando apoyo en
forma de alimentos y de acogida de los familiares en la casa. Un 15% de estas
personas también ayudó a otros que no son de la familia. Esta solidaridad,
según Roig, es forzada y no es similar a aquel soporte solidario que permitió
crear el Estado de Bienestar.
Si bien alguien señaló que algunas personas
mayores se ofenderían si los hijos no les piden esa ayuda, Lourdes Pérez de la
UAM estuvo de acuerdo en que el sentimiento de estos “abuelos ciudadores” es al
menos ambivalente, y se convierte en casi una obligación con la crisis. Pérez especificó que la ayuda y contribución
dentro de la familia es constante, sobre todo en la familia mediterránea, pero
que en tiempos de crisis esta ayuda se intensifica, ya sea ayuda financiera u
otro tipo de servicios. En tiempos normales esta ayuda es puntual -por ejemplo,
para impulsar a los hijos hacia la independencia- pero en tiempos de crisis se
trata de una ayuda periódica que no se sabe cuándo terminará y que erosiona los
ahorros de las personas mayores.
Más información:
Context: Jornada Gent Gran i Crisi
"La Jornada Mayores y Crisis pretende dar una visión realista sobre la situación actual y mostrar el rol activo que algunas de estas personas mayores están tomando, fruto de un espíritu de sacrificio y lucha aprendido después de una vida llena de trampas y situaciones complejas."
Internet use among elderly people - State of the art (July, 2013)
Among the research on the influence of the use of the Internet among elderly people, we find reports of positive impact by reducing depression (Cotten 2012) and feelings of loneliness (Sum et al. 2008) or increasing satisfaction with social contacts due to email communication with friends and relatives (Russell et al. 2008; Wagner et al. 2010). Some authors regret that many previous studies “have been based on small samples which limit (...) the robustness of the findings” (Cotten et al. 2012:496). Other researchers warn that the relationship between new technologies and social well-being is not automatically positive (Sarrica et al 2013) and say that the Internet can be either helpful or harmful, depending on the type of use and the time spent online (Sum et al. 2008). Finally, other authors claim that there is not enough evidence (Dickinson 2006) particularly with respect to causality (Hogeboom et al. 2010).
In the general population, research shows that use of the Internet helps to maintain social relationships (Wellman 2001; Miyata et al. 2008; Penard and Poussing 2010). Furthermore, no significant effect has been found on the perceived quality of life as regards Internet-based communication, as opposed to face-to face communication (Lee et al. 2011 ). In short, we know that existing social networks lead senior citizens to use the Internet (Hernández et al. 2012:216; Sayago & Blat 2010) but we lack sufficient evidence of the extent to which Internet use might help strengthen social networks in a period of life in which social relationships change (Angel 2011:146).
As regards users’ engagement, we need to recall that technology has a meaning and a particular meaning has to correspond to individual perceived needs or interests for an individual to become a user (Selwyn 2003:108). That is what happens in elderly people who started using the Internet because they found it useful or found it had a purpose (Hernández et al.2013) rather than for any technology novelty or curiosity. Meaning of use, therefore, precedes web usability for engaging elderly people on the Internet, although perception of the ease of use also matters (Ramon-Jeronimo 2013). Vodafone (2011) reports that barriers to ICT access are based on motivation in the first instance, then functional aspects (difficulty of use) and, finally, economics factors that arise when previous barriers are overcome.
The most common ICT that elderly people use (INE 2012) and own (Pew Internet Adult Gadget Ownership 2006-2013) is the mobile phone. When we talk about access to the Internet, however, the computer prevails over mobile phones among senior citizens. While younger access to Internet is widespread and becoming mobile (Pew Internet 2013), senior citizens primarily access Internet from the computer. Recent research concludes that “the purported lack of interest and capacity on the part of the elderly is empirically supported for the Internet but not for the mobile phone” (Sarrica et al. 2013:23). Fernández-Ardèvol & Prieto (2012) studied the use and rejection of the mobile phone among people over 60 years living in the Metropolitan Area of Barcelona. Researchers found that many younger well-educated senior citizens, who were living in their own home, were using the Internet. There were very few mobile Internet users in the sample; they had a similar profile to the users of Internet but also had “solid experience with the Internet and computers” (Fernández-Ardèvol & Prieto 2012:13). Official data (Idescat 2012) confirm the small number of elderly mobile Internet users, although they do exist. While use among users of mobile devices (in which a laptop is also included) the frequency of Internet use may be higher than among PC Internet users (see tables). These data also confirm that Internet access at home is prevalent among elderly people (INE, Idescat 2012). Moreover, it is worth noting that Internet use has been reported among the elderly in public spaces in Catalonia, such as centers for senior citizens (Fombona et al. 2012; Sayago & Blat 2010).
What do senior citizens do online? How do they communicate and participate in the Information Society? It is no surprise that communication is their main reason for using the Internet just at it is in people of all ages (INE, Idescat 2012). Communication with friends and relatives via email is the most important reason for using the Internet and, as a result, most senior citizens feel more satisfied with these contacts. Virtual contacts do not, however, replace face-to-face ones (Sayago & Blat 2010; Selwyn 2003; Russell 2008:80). Elderly people use the Internet in everyday situations as “an extension of the means available” (Hernández et al. 2012). Since the first years of the massive diffusion of the World Wide Web the main and most popular use of Internet among elderly people has been email (Global Internet Survey 2012; Pew Internet 2011, Zickuhr & Madden 2012; Sayago & Blat 2010; Russell 2008; Gatto &Tak 2008; Fox et al. 2001). They also use Internet to search for information and entertain themselves. Nowadays, other uses can be found such as the use of social networking sites (Zickuhr & Madden 2012). Official statistics (Idescat 2012) confirm that email is the preferred use among people over 55, followed by search for information, reading the news, and the use of chats, social networks or blogs, and, finally, voice calls via Internet. It is interesting to note that the frequency of reading the news and voice calls use increases from the 55-64 year segment to the 65-74 year segment, while other uses decrease (Idescat 2012).
There are various influences on access to and uses of Internet; education and socioeconomic levels have a positive relationship with the use of Internet (Vodafone 2011; Warner 2010) but things are not as clear as we could assume when we talk about gender and age. In the general population, initial gender and age gaps in Internet access shrink quite quicly (Weiser 2000: 167; Boz & Aksoy 2011) although the gender gap remains as regards frequency and intensity of use: women were identified as less frequent users than men (Ono & Zavodny 2003). In the elderly population, some research has found an influence of gender (Querol 2010) while other authors have not identified the influence of gender (Sayago & Blat 2010) or have characterized it as almost symbolic (Vodafone 2011).
When we consider age, we find a gap related to access to Internet but when we focus on the population of Internet users we find that age is not a determining variable for explaining behaviour such as finding information on the Internet; education and frequency of use are two variables that better explain variability (Loos 2012). As regards age, after a certain age that establishes a change in social role, such as retirement, it is not chronological age that would explain diversity; it might be better described by other variables related to health and social networks. In other words, it is not being 72 or 80 that is important, but how healthy you are and what relationships you maintain in your social world.
In this question of influence, the outcomes of Fombona et al. (2012) are significant for what they found as much as for what they did not find. In their research, there is a significant gender difference in the percentage of users of Internet in senior citizens without studies. The gap narrows and becomes almost irrelevant, however, among educated users. The relationships between these variables and the use of Internet raises concerns about the situation of vulnerable population, such as elderly females living alone, those who barely worked outside the house, and those at greater risk of exclusion and poverty (Estivill 2010).
References
Angel, J.L., 2011. Handbook of sociology of aging, Springer
Boz, H. & Aksoy,
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Estivill, J., 2010. L’Observatori
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Fernandez-Ardevol, M.
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rejection. Interactions: Studies in Communication & Culture, 3(1),
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Fombona-Cadavieco, J.,
Agudo-Prado, S. & Pascual-Sevillana, M. de los Á., 2012. Uses of Digital
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http://services.igi-global.com/resolvedoi/resolve.aspx?doi=10.4018/978-1-4666-1966-1
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Available at: http://pewinternet.org/~/media/Files/Reports/2012/PIP_Older_adults_and_internet_use.pdf
[Accessed May 11, 2013].
Aging with or without IT. Internet relationships and aging in Catalonia
M. Soledad Caballero de Luis.
PhD programme on the Information and Knowledge Society
IN3- Universitat Oberta de Catalunya
La realidad cotidiana y la realidad investigada (1a. parte)
En el mismo tercer piso donde vivo y al que nos
conduce una escalera estrecha, antigua y desecha, habitan personas mayores. Son
dos parejas que han compartido más tiempo con este edificio que entre
ellos mismos. Uno de los señores entró a su piso a las pocas horas de nacido y desde
entonces sube y baja estas escaleras, ahora con la ayuda de un bastón. Lo
escucho salir todas las mañanas luego de las siete y nos cruzamos a menudo en la
escalera, donde nos detenemos para que pase uno u otro porque el espacio no
alcanza. A veces, lo encuentro en la calle con su señora quien
se detiene un momento a conversar conmigo y le recuerda quién soy: de la escala. Los dos usan bastón
y encaran día a día esa espantosa escalera para salir a la calle donde van a disfrutar la paella en un bar familiar. La segunda pareja habitualmente
reside en otro país europeo, pero nunca ha desistido de volver desde que dejó Barcelona
en aquellas épocas difíciles. A su edad, dice la señora que el viaje
se les hace más pesado y les cuesta más venir, pero aún con problemas de
salud, viajan. Son los únicos habitantes del edificio con quienes
intercambiamos algo más que un rápido momento para esquivarse en la escala. Con ellos ha habido vivencia
de veïns, un momento de charla,
alguna visita al sillón de casa donde me han contado historias de Barcelona en
otros tiempos o se han llevado un poco de mi sopa a ver si les apetece y les
cae bien porque últimamente faltaba el apetito. Con el resto, res de res.
Tal vez es el hecho de compartir el mismo piso,
esa cercanía que hace que el vecino se convierta en una figura importante porque, por ejemplo, es quien primero puede enterarse cuando hay un inconveniente
y puede ayudar. Un día, una de mis vecinas dejó las llaves adentro y no podía entrar hasta que llegara su marido. No tenía teléfono móvil, ni recordaba el teléfono de alguien a quien llamar. Entró a casa y esperamos con una linda conversación. Porque antes de ser un elemento de soporte social, el vínculo con
el vecino habla de unas reglas de convivencia social, de sociabilidad, muy
similares a las que me han educado en mi Montevideo natal y que compartí en mi
infancia en otra escalera y en mi adolescencia en una casa de una calle de un barrio
montevideano. A esto se suma que el envejecimiento es parte de mi tema de
investigación, y esto puede incidir en mi disposición a conversar con personas
mayores.
Me hablan en catalán y en castellano, pero no
es la lengua en la que hablemos lo que dificulta la comunicación. “Espera”, me
ha dicho alguna vez sonriendo una de las señoras, y luego ha sacado de su bolso
un aparato pequeño que se coloca junto al oído para escuchar mejor. La lengua
no es un elemento que dificulta la comunicación, y no sólo porque entiendo el
catalán, aunque hablo poco, sino porque la voluntad de comunicarse es más
importante. Lo aprendí compartiendo unos días en la casa de una familia
japonesa -que apenas hablaba algo de inglés- ubicada en una montaña en el
interior de la prefectura de Kioto. Para entenderse, basta quererlo.
Más que la lengua a veces es la impronta cultural lo que nos puede hacer interpretar de una manera diferente la intención del otro, y esto puede generar ruido en la comunicación. Desde el rol de investigador esto implica tener una actitud de mayor escucha activa en el trabajo de campo y de reflexión sobre las propias actitudes sobre todo cuando la diferencia cultural es muy grande. No obstante, sería deseable tener esta actitud de extrañeza en la observación de la propia cultura. Entiendo que dar las cosas por sentadas limita la capacidad de observación, reflexión y análisis. Desde el lugar de personas, también sería deseable estar más alertas. En esos días que pasé en la casa de esa familia japonesa, una noche cuando se acercaba la hora de cenar, la esposa empezó a pelar y cortar verdura para preparar la comida mientras el esposo se sentó en el sillón frente a la mesa bajita. La señora se acercó a la mesa con dos latas de cerveza, una para su esposo y otra para mí. Me indicaron que me sentara a beber la cerveza y mi primera reacción fue negarme de manera delicada. Sin sentarme, le pregunté a la esposa si la podía ayudar con la comida que ella preparaba de pie frente a nosotros. Se negó, siempre con una sonrisa, y me reiteró que me sentara y bebiera. Insistí hasta que comprendí que mi resistencia a aceptar su agasajo podía entenderse como una falta de educación, y no el hecho de beber con el marido y no ayudar a la señora en la preparación de la comida, que era algo que en ese entorno se me ocurría maleducado sólo a mí. Me senté, bebí la cerveza conversando y luego nos sentamos todos en el piso junto a los dos hijos de la pareja que me enseñaron cómo pescar y comer la pasta de arroz de la olla llena de comida colocada en el centro de la mesa.
La casa en la que vivía aquella familia japonesa, estaba en un pueblo de montaña con cinco mil habitantes y tenía una gran antena por la que llegaba en 2001 la conexión a Internet. En Barcelona, en 2013, es muy fácil conectarse a Internet: gratis desde una biblioteca, o gratis si se tiene el dispositivo a través de las redes públicas en muchas partes de la ciudad. Aunque en casa, que es dónde más se usa Internet, hay que pagar. Pero no es la disponibilidad del acceso lo que limita el uso de Internet en esta sociedad, donde la mayoría de las personas mayores no usa Internet. Por un lado, hay diferencias estructurales vinculadas a la educación, clase social, nivel económico que se reflejan en la adopción de las tecnologías y de Internet en concreto entre las personas mayores. Pero, además está el aspecto esencial del sentido: ¿para qué usar Internet? La falta de propósito es una de las principales razones que esgrimen las personas mayores que no son usuarias de esta tecnología.
Algunas lecturas relacionadas a la adopción de Internet entre personas mayores:
Hernández-Encuentra, Pousada, M. & Gómez-Zúñiga, B., 2012. The Internet and Older Adults: Initial Adoption and Experience of Use. In R. Z. Zheng, R. D. Hill, & M. K. Gardner, eds. Engaging Older Adults with Modern Technology. IGI Global, pp. 212–228.
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Fundación Vodafone España (2011) Elderly People and ICTs: Accesibility and affordability
Más que la lengua a veces es la impronta cultural lo que nos puede hacer interpretar de una manera diferente la intención del otro, y esto puede generar ruido en la comunicación. Desde el rol de investigador esto implica tener una actitud de mayor escucha activa en el trabajo de campo y de reflexión sobre las propias actitudes sobre todo cuando la diferencia cultural es muy grande. No obstante, sería deseable tener esta actitud de extrañeza en la observación de la propia cultura. Entiendo que dar las cosas por sentadas limita la capacidad de observación, reflexión y análisis. Desde el lugar de personas, también sería deseable estar más alertas. En esos días que pasé en la casa de esa familia japonesa, una noche cuando se acercaba la hora de cenar, la esposa empezó a pelar y cortar verdura para preparar la comida mientras el esposo se sentó en el sillón frente a la mesa bajita. La señora se acercó a la mesa con dos latas de cerveza, una para su esposo y otra para mí. Me indicaron que me sentara a beber la cerveza y mi primera reacción fue negarme de manera delicada. Sin sentarme, le pregunté a la esposa si la podía ayudar con la comida que ella preparaba de pie frente a nosotros. Se negó, siempre con una sonrisa, y me reiteró que me sentara y bebiera. Insistí hasta que comprendí que mi resistencia a aceptar su agasajo podía entenderse como una falta de educación, y no el hecho de beber con el marido y no ayudar a la señora en la preparación de la comida, que era algo que en ese entorno se me ocurría maleducado sólo a mí. Me senté, bebí la cerveza conversando y luego nos sentamos todos en el piso junto a los dos hijos de la pareja que me enseñaron cómo pescar y comer la pasta de arroz de la olla llena de comida colocada en el centro de la mesa.
La casa en la que vivía aquella familia japonesa, estaba en un pueblo de montaña con cinco mil habitantes y tenía una gran antena por la que llegaba en 2001 la conexión a Internet. En Barcelona, en 2013, es muy fácil conectarse a Internet: gratis desde una biblioteca, o gratis si se tiene el dispositivo a través de las redes públicas en muchas partes de la ciudad. Aunque en casa, que es dónde más se usa Internet, hay que pagar. Pero no es la disponibilidad del acceso lo que limita el uso de Internet en esta sociedad, donde la mayoría de las personas mayores no usa Internet. Por un lado, hay diferencias estructurales vinculadas a la educación, clase social, nivel económico que se reflejan en la adopción de las tecnologías y de Internet en concreto entre las personas mayores. Pero, además está el aspecto esencial del sentido: ¿para qué usar Internet? La falta de propósito es una de las principales razones que esgrimen las personas mayores que no son usuarias de esta tecnología.
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Entiendo que la investigación tiene sentido cuando es comunicada, cuando es en contacto con otros, no sólo con otros investigadores, sino con la sociedad toda. De esta necesidad, surge también esta web en la que voy a compartir los avances y momentos estancos del incierto y solitario camino del doctorado. Mi intención es ir conversando a medida que documento lo transitado, e incluir a todos aquellos que estén interesados en conversar.
- El tema de la investigación involucra a las personas mayores, el uso de Internet y las redes sociales.
- Escribiré mezclando lenguas; a veces hablaré en mi rioplatense, a veces en inglés y cada tanto me animaré con el catalán y otras lenguas que no domino pero manejo y me gustan.
- A veces utilizaré el lenguaje académico y otras veces no.
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Woolcock, M., 2010. The Rise and Routinization of Social Capital, 1988–2008. Annual Review of Political Science, 13(1), pp.469–487.
Notas al pie
1 “Can you discuss the qualities of measures of a concept that is not clearly defined? Instead of routinely going on with the creation and discussion of nominal definitions of social capital, a different approach is requiered here. If the meaning of social capital depends on the actual circumstances in which the concept is use, we need a bottom-up approach; that is, we should try to locate common features of available applications of the concept in order to pin down its main characteristics. In this way, it will become clear which aspects are necessary to despict the core features of different conceptualizations of social capital.” Daniel Castiglione (Castiglione et al 2008:154)
2 ESS Round 5: European Social Survey Round 5 Data (2010). Data file edition 2.0. Norwegian Social Science Data Services, Norway – Data Archive and distributor of ESS data.) http://ess.nsd.uib.no/
3 El concepto de capital social está envuelto de ambigüedad y falta de consenso, algo que no es inusual entre los conceptos que se trabajan en las Ciencias Sociales (Castiglione, 2008).
4 “Social capital is greater for those more active in Internet communities in Japan (Miyata, Ikeda and Kobayashi), and for more active users of newspapers, telephones, and the Internet in the United States (Magee). “ (Lin 2008:8)
5 Para Lin (1999:37): “social capital is more than mere social relations and networks; it evokes the resources embedded and accessed.”
6 El capital social bridging generalmente es medido a través de la participación cívica, confianza generalizada y criminalidad (Poulsen et al. 2011:229)
7 La confianza “is the cognitive premise with which individual or collective/corporate actors enter into interaction with other actors. This cognitive premise relates to the behavioral preferences and inclinations of others in terms of their preparedness to contribute, to cooperate, and to refrain from selfish, opportunistic and hostile courses of action”. (Offe, 1999)
8 Aunque la investigación Montero et al. (2008: 47) encuentra lo contrario: “A este respecto, nuestros resultados son sorprendentes. Contrariamente a numerosos hallazgos empíricos previos, hemos descubierto que la confianza social y la confianza políticas están asociadas.”
9 “Although interpersonal trust – trust in a generalized other – is seen as one of the main components of social capital, it is difficult to agree with the thesis that this component is the best (single) indicator of social capital (notably, Uslaner, 2000; Delhey and Newton, 2005; Halpern, 2005). While these authors overestimate the significance of trust – and especially its operationalization and measurement – as being the best predictor of social capital, others omit it entirely from their analyses (Bartkowski & Jasinska- Kania, 2004)” (Adam, F., 2008:163).
10 Interesa notar que la definición de Granovetter (1973) de la fuerza del vínculo interpersonal alude a la confianza en tanto se trata de una “(probablemente lineal) combinación del tiempo, la intensidad emocional, intimidad (confianza mutua) y los servicios recíprocos que caracterizan a dicho vínculo”. Cada uno de estos aspectos es independiente del otro aunque el conjunto está altamente correlacionado.
11 “(…) something flows through these bridges and that whatever it is that flows actually plays an important role in the social life of individuals, groups, and societies” (Granovetter, 1983: 229).
12 “Another, more powerful form of biographical effect is position in the life course. Both the youngest and the oldest adults face many biographical constraints compared to people in mid-life in North America. The young and the old have no paid work or lower level work, while those in mid-life are at the peak of their careers. The young and the old have lower incomes, lower rates of activity in voluntary associations, and lower social standing than those in mid-life. Thus: Network diversity rises from youth to mid-life and then drops again into old age.” B. Erickson (2008)
13 “A ‘rise and fall’ of participation in adult years has been found with respect to life-cycles influences (jennings and Stocker, 2004), i.e involvement in voluntary associations and organizations steadly increases until people are middle-aged and then gradually decreases again”. (Van Ingen, 2008)
14 “Putnam (2000) is unsure how the Internet will affect social networks and civic engagement. Other researchers disagree on how the Internet affects social capital, and have had almost nothing to say about how the Internet affects civic engagement (…) different kind of Internet use have different kind of effects, some (but only some) of wich are important positive contributions to social capital and civic engagement” (Miyata, K. et al en Lin & Erickson, 2008: 206)
15 “The amount of the Internet experience might affect users’ social capital. Those who were long-term users were more likely to have a higher family connections and tolerance of diversity. Time is an important variable in creating satisfying relationships over the Internet (Park & Floyd, 1996; Walther, Anderson, & Park, 1994). New users may be less competent at using the medium to obtain social support resulting in less ability to compensate the lack of social cues available in e-mail (Walther, 1996). Matei (2004) reported that ethnically homogenous states tended more to create online groups which demonstrates that bonding social translated to the Internet as well (Matei, 2004). Those who are Internet users for a long period of time are more likely to be connected with the world by being informed of local and international news; and more likely to be familiar with different cultures which reduces their prejudice and racism and increases their tolerance of diversity .” (Sum 2008: 214).
16 “Results show that using the Internet to communicate with unknown people predicted participation in community. Lin stated that social participation via the Internet is a new form of civic association that, while performed in isolation, is one of the new forms of civic participation (N. Lin, 2001). In our study, using the Internet for communication predicted a feeling of trust, neighbourhood connection and value of life. (Sum et al. 2008:215)
17 http://www.joves.org
18 El análisis factorial, por su parte, considera sólo la varianza compartida por las variables para estimar los factores. Ver discusión sobre análisis factorial y análisis de principales componentes en (Hair 2010: 108)
19 “(...) variance is a value that represents the total amount of dispersion of values for a single variable about its mean. When a variable is correlated with another variable, we many times say it shares variance with another variable, and the amount of sharing between just to variables is simple the square correlation.” (Hair 2010: 105). “Thus, the total variance of any variable is composed of its common, unique, and error variances. As a variable is more highly correlated with one or more variables, the common variance (communality) increases. However, if unrealiable measures or other sources of extraneous error variance are introduced, then the amount of possible common variance and the ability to relate the variable to any other variable are reduced” (Hair 2010: 107).
21 http://puntomniajisarrels.wordpress.com/tag/horario/
22 Ver frecuencias de variables dicotomizadas (alto, bajo) para la construcción del índice en el anexo IV : más del 60% de las personas de 65 años y más tiene confianza alta en la gente, considera que la gente es honrada y tiende a ayudar. Si consideramos que todos los ítems que miden el CS suman el 100%, la confianza social representa el 33%, la confianza en las instituciones el 31% (debido a la alta confianza en la policía), la confianza política el 11% y el aspecto estructural del CS (redes sociales y participación social) el 22%.
23 Memòria de Barri de la Torrassa http://memoriadebarrilatorrassa.blogspot.com.es/
24 “Els escombriaires anaven pels barris tocant les trompetes i els enormes cabassos de goma que la gent anava omplint directament de les seves galledes (aleshores no hi havien bosses de plàstic, ni res que s'hi assemblés). Quan arribaven al sitial (que així s' anomenava el lloc on descarregaven els carros) es posava tota la família a triar la carretada. I allò, sí que era reciclar! Perquè allà s' hi aprofitava tot. En temps de la postguerra, quan hi havia molta gana, es buscaven les restes del menjar (patates, pomes, plàtans), que s 'hi podien aprofitar” El reciclatge: Els escombriaires de l'Hospitalet http://memoriadebarrilatorrassa.blogspot.com.es/2011/11/el-reciclatge-els-escombriaires-de.htm
2 ESS Round 5: European Social Survey Round 5 Data (2010). Data file edition 2.0. Norwegian Social Science Data Services, Norway – Data Archive and distributor of ESS data.) http://ess.nsd.uib.no/
3 El concepto de capital social está envuelto de ambigüedad y falta de consenso, algo que no es inusual entre los conceptos que se trabajan en las Ciencias Sociales (Castiglione, 2008).
4 “Social capital is greater for those more active in Internet communities in Japan (Miyata, Ikeda and Kobayashi), and for more active users of newspapers, telephones, and the Internet in the United States (Magee). “ (Lin 2008:8)
5 Para Lin (1999:37): “social capital is more than mere social relations and networks; it evokes the resources embedded and accessed.”
6 El capital social bridging generalmente es medido a través de la participación cívica, confianza generalizada y criminalidad (Poulsen et al. 2011:229)
7 La confianza “is the cognitive premise with which individual or collective/corporate actors enter into interaction with other actors. This cognitive premise relates to the behavioral preferences and inclinations of others in terms of their preparedness to contribute, to cooperate, and to refrain from selfish, opportunistic and hostile courses of action”. (Offe, 1999)
8 Aunque la investigación Montero et al. (2008: 47) encuentra lo contrario: “A este respecto, nuestros resultados son sorprendentes. Contrariamente a numerosos hallazgos empíricos previos, hemos descubierto que la confianza social y la confianza políticas están asociadas.”
9 “Although interpersonal trust – trust in a generalized other – is seen as one of the main components of social capital, it is difficult to agree with the thesis that this component is the best (single) indicator of social capital (notably, Uslaner, 2000; Delhey and Newton, 2005; Halpern, 2005). While these authors overestimate the significance of trust – and especially its operationalization and measurement – as being the best predictor of social capital, others omit it entirely from their analyses (Bartkowski & Jasinska- Kania, 2004)” (Adam, F., 2008:163).
10 Interesa notar que la definición de Granovetter (1973) de la fuerza del vínculo interpersonal alude a la confianza en tanto se trata de una “(probablemente lineal) combinación del tiempo, la intensidad emocional, intimidad (confianza mutua) y los servicios recíprocos que caracterizan a dicho vínculo”. Cada uno de estos aspectos es independiente del otro aunque el conjunto está altamente correlacionado.
11 “(…) something flows through these bridges and that whatever it is that flows actually plays an important role in the social life of individuals, groups, and societies” (Granovetter, 1983: 229).
12 “Another, more powerful form of biographical effect is position in the life course. Both the youngest and the oldest adults face many biographical constraints compared to people in mid-life in North America. The young and the old have no paid work or lower level work, while those in mid-life are at the peak of their careers. The young and the old have lower incomes, lower rates of activity in voluntary associations, and lower social standing than those in mid-life. Thus: Network diversity rises from youth to mid-life and then drops again into old age.” B. Erickson (2008)
13 “A ‘rise and fall’ of participation in adult years has been found with respect to life-cycles influences (jennings and Stocker, 2004), i.e involvement in voluntary associations and organizations steadly increases until people are middle-aged and then gradually decreases again”. (Van Ingen, 2008)
14 “Putnam (2000) is unsure how the Internet will affect social networks and civic engagement. Other researchers disagree on how the Internet affects social capital, and have had almost nothing to say about how the Internet affects civic engagement (…) different kind of Internet use have different kind of effects, some (but only some) of wich are important positive contributions to social capital and civic engagement” (Miyata, K. et al en Lin & Erickson, 2008: 206)
15 “The amount of the Internet experience might affect users’ social capital. Those who were long-term users were more likely to have a higher family connections and tolerance of diversity. Time is an important variable in creating satisfying relationships over the Internet (Park & Floyd, 1996; Walther, Anderson, & Park, 1994). New users may be less competent at using the medium to obtain social support resulting in less ability to compensate the lack of social cues available in e-mail (Walther, 1996). Matei (2004) reported that ethnically homogenous states tended more to create online groups which demonstrates that bonding social translated to the Internet as well (Matei, 2004). Those who are Internet users for a long period of time are more likely to be connected with the world by being informed of local and international news; and more likely to be familiar with different cultures which reduces their prejudice and racism and increases their tolerance of diversity .” (Sum 2008: 214).
16 “Results show that using the Internet to communicate with unknown people predicted participation in community. Lin stated that social participation via the Internet is a new form of civic association that, while performed in isolation, is one of the new forms of civic participation (N. Lin, 2001). In our study, using the Internet for communication predicted a feeling of trust, neighbourhood connection and value of life. (Sum et al. 2008:215)
17 http://www.joves.org
18 El análisis factorial, por su parte, considera sólo la varianza compartida por las variables para estimar los factores. Ver discusión sobre análisis factorial y análisis de principales componentes en (Hair 2010: 108)
19 “(...) variance is a value that represents the total amount of dispersion of values for a single variable about its mean. When a variable is correlated with another variable, we many times say it shares variance with another variable, and the amount of sharing between just to variables is simple the square correlation.” (Hair 2010: 105). “Thus, the total variance of any variable is composed of its common, unique, and error variances. As a variable is more highly correlated with one or more variables, the common variance (communality) increases. However, if unrealiable measures or other sources of extraneous error variance are introduced, then the amount of possible common variance and the ability to relate the variable to any other variable are reduced” (Hair 2010: 107).
21 http://puntomniajisarrels.wordpress.com/tag/horario/
22 Ver frecuencias de variables dicotomizadas (alto, bajo) para la construcción del índice en el anexo IV : más del 60% de las personas de 65 años y más tiene confianza alta en la gente, considera que la gente es honrada y tiende a ayudar. Si consideramos que todos los ítems que miden el CS suman el 100%, la confianza social representa el 33%, la confianza en las instituciones el 31% (debido a la alta confianza en la policía), la confianza política el 11% y el aspecto estructural del CS (redes sociales y participación social) el 22%.
23 Memòria de Barri de la Torrassa http://memoriadebarrilatorrassa.blogspot.com.es/
24 “Els escombriaires anaven pels barris tocant les trompetes i els enormes cabassos de goma que la gent anava omplint directament de les seves galledes (aleshores no hi havien bosses de plàstic, ni res que s'hi assemblés). Quan arribaven al sitial (que així s' anomenava el lloc on descarregaven els carros) es posava tota la família a triar la carretada. I allò, sí que era reciclar! Perquè allà s' hi aprofitava tot. En temps de la postguerra, quan hi havia molta gana, es buscaven les restes del menjar (patates, pomes, plàtans), que s 'hi podien aprofitar” El reciclatge: Els escombriaires de l'Hospitalet http://memoriadebarrilatorrassa.blogspot.com.es/2011/11/el-reciclatge-els-escombriaires-de.htm
Conclusiones y líneas de trabajo futuras
Comprobamos que el capital social de las personas de 65 años y más en España es mayor entre aquellos que usan Internet con fines personales, que entre los que no lo usan (Hipótesis 1). Así nos lo indicó la comparación de medias entre el índice de CS de los primeros y el de los segundos. Como dijimos al principio esto no implica que se deba al uso de Internet. Debemos tener presente que el uso personal de Internet refiere a una minoría (12,6%) de las personas de 65 años y más en toda España, donde predomina la población masculina de nivel educativo superior que accede todos los días a Internet. Género y nivel educativo, dos variables que son fuente de CS, anteceden a la relación Internet y CS, y pueden explicar que el CS sea alto en esta agrupación.
La educación es una variable exógena en este caso, que incide tanto en el uso personal de Internet (variable independiente) como en el CS (variable dependiente). La incidencia de la educación sobre el uso personal de Internet define una brecha tajante al mostrar que no hay usuarios de Internet entre quienes no tienen educación. Sí hay usuarios de Internet con estudios iniciales incompletos o con CS bajo. El nivel educativo y el uso de Internet están tan imbricados que se puede considerar la posibilidad de construir al uso de Internet como una variable más compleja de la cual el nivel educativo sea un componente.
Además de la educación, el género se presenta incidiendo en la relación del CS y el uso de Internet en la franja de usuarios de CS medio. Hay más usuarios de Internet en dicha franja porque los usuarios de Internet tienden a ser hombres y esa franja de CS medio es marcadamente masculina (80%). Cuando trabajamos con el grupo controlado por nivel educativo y por género, se observa que proporcionalmente hay menos usuarios de Internet en la franja de CS alto. Esto nos lleva a considerar otra variable, la edad, que en este caso estaría reflejando la incidencia sobre el uso de Internet entre las personas mayores más que la pérdida de CS. No es lo mismo tener 65 años para usar Internet que tener 90 años. Es importante para estudios futuros distinguir franjas de edad entre las personas mayores que usan Internet.
El análisis cuantitativo realizado nos ayuda a entender mejor las relaciones entre las variables mencionadas que se desarrollan en la siguiente dirección causal:
.
Esto nos permite considerar incorporar el uso personal de Internet como un indicador de CS entre las personas mayores dado que refleja al menos tres fuentes de CS: género, edad y educación.
Para analizar la incidencia de Internet en el CS (hipótesis 2) nos propusimos una estrategia cualitativa dado que consideramos que el uso en sí de Internet no es lo que puede incidir en el CS, sino que entendemos necesario distinguir e identificar el tipo de usos de Internet que pueden hacerlo. De hecho, a nivel estadístico la relación entre uso personal de Internet y CS se sugiere espúera.
La indagación cualitativa nos sugirió que la forma en que Internet incide sobre el CS de las personas mayores es reforzando la red de relaciones existente –aspecto estructural del CS- dado que la mayoría de la comunicación a través de Internet –sobre todo por medio del correo electrónico- se realiza con familiares y amigos, personas ya conocidas. Podemos decir que el uso de Internet entre estas personas mayores es similar al del teléfono cuando apareció, en tanto "el teléfono parece haber tenido el efecto de reforzar, y no de transformar o sustituir, las redes personales existentes" (Putnam 2002:224).
También se identificaron usos de Internet vinculados a la participación social, aspecto estructural del CS. Por ejemplo, la participación de algunas personas mayores en blogs colectivos como la Memòria del barri de La Torrassa, que mantienen alumnos del Punt Òmnia de JIS Arrels, que además son vecinos en L’Hospitalet de Llobregat. Si bien estos resultados no son generalizables, nos dan indicios para considerar que al menos dos tipos de uso de Internet inciden sobre el CS: el intercambio de correo electrónico con familiares, amigos y conocidos; y la participación en actividades colectivas cuyos contenidos corresponde analizar en cada caso. Entre los entrevistados identificamos el uso de un blog colectivo que algunos vecinos utilizan para compartir con la comunidad la memoria de su barrio.
A la vez, observamos que la red relaciones sociales incide sobre el uso de Internet al motivar a las personas mayores a utilizar Internet, por ejemplo cuando el nieto anima a la yaya; o cuando para mantener el vínculo con los nietos los abuelos se unen a una red social como Facebook; o cuando para estar en contacto con parientes que viven en otro lugar usan el correo electrónico o Skype. En algunos casos, es el deseo de comunicarse y estar en contacto con la red social de afectos cercanos una motivación para el uso de Internet entre estas personas mayores. Es decir, esto nos sugiere que el CS existente incide sobre el uso de Internet.
¿Es el CS un requisito como sugirió Putnam?: "el capital social puede llegar a ser un requisito para una comunicación informática eficaz más que una consecuencia de la misma (Putnam 2002, 236)? Es un requisito para el uso de Internet la presencia de cierto nivel educativo, aunque no sea de nivel superior, como se observó en el análisis cuantitativo. Y si la incidencia que se observa de Internet sobre el CS es la del fortalecimiento de las redes sociales como indica la aproximación cualitativa, es requisito que exista una red social previa, que haya cierto CS. No obstante, en toda la población de personas de 65 años y más en España, hay un 15% de usuarios de Internet que tienen CS bajo, a los cuales en el futuro se podrá identificar para indagar qué tipo de actividades realizan con Internet.
Por otro lado, para comprender la relación entre Internet y el CS, es necesario analizar el uso de la herramienta en el contexto. Porque cuando se crean nuevos vínculos y se mantienen a través de Internet, como es el caso de las personas mayores que se han conocido en el Punt Òmnia JIS-Arrels, o cuando se mantiene un blog comunitario, se está creando CS usando Internet en un contexto determinado. En este caso, los entrevistados en el Punt Òmnia constituyen una muestra sesgada, cuyo aprendizaje y uso de Internet se realiza en el marco de un programa de la Generalitat de Catalunya puesto en marcha dentro de una ONG. Es decir, se trata de personas mayores que usan Internet en el marco de una organización sin fines de lucro que brinda servicios como complemento de una actuación coordinada con el Estado (Marcuello Servós 2007). ¿En qué medida el CS generado es producto del entorno en que se utiliza? Esto abre la puerta a nuevas líneas de trabajo: ¿Qué tanto incide que sea Internet, y no otra actividad, ‘la excusa’ para socializar -como dice uno de los dinamizadores- en estos programas estatales? ¿Es lo mismo para la generación de CS usar Internet o realizar cualquier otra actividad?
Para evaluar Internet como fuente de CS también importa considerar junto al tipo de uso, la frecuencia de uso. Es decir, una persona que se conecta semanalmente a Internet –como la mayoría de los entrevistados en el estudio cualitativo- por más que establezca nuevos vínculos o refuerce los vínculos existentes en las actividades que realiza a través de Internet, no ha hecho de la herramienta parte de su vida cotidiana. Por ejemplo, considerar el tipo de uso y la frecuencia da lugar a preguntar con qué frecuencia se comunica a través del correo electrónico con parientes y amigos.
En definitiva, en este trabajo hemos propuesto un índice para medir el CS de las personas mayores en España, y una tipología, probamos que el CS es mayor entre las personas de 65 años y más que usan Internet (hipótesis 1) y observamos que esto se debe a la incidencia de variables como el nivel educativo y el género que son fuentes de CS. Además, la asociación y relación causal entre las variables género, edad, nivel educativo, uso de internet con fines personales y CS, nos permite considerar al uso personal de Internet como un indicador de CS entre las personas mayores. Por otro lado, a nivel cualitativo (hipótesis 2) identificamos usos de Internet relacionados al CS en tanto se vinculan a la comunicación con la red social pre-existente, o a la participación social, ambos aspectos estructurales del CS. Esto nos permite proponer que el intercambio de correos electrónicos con familiares, amigos y conocidos es una forma en que el uso de Internet incide en el CS; así como lo es la participación en algunas actividades colectivas, como un blog de contenidos comunitarios.
Por último, se podrían incorporar al íncide de CS nuevas variables que tengan en cuenta, por ejemplo, las características de participación social entre las personas mayores de España. También queda la inquietud de indagar la relación entre la confianza social y el uso de Internet, entre las preguntas que permanecen abiertas. Por otro lado, para analizar la posibilidad de uso de Internet como fuente de CS entre las personas mayores, en el futuro interesa estudiar a una población en la cual las variables edad, género, y nivel de estudios estén controladas y el tipo de CS identificado (alto, medio y bajo) para analizar el contexto y tipos de uso de Internet.
Análisis
El 12,6% de las personas de 65 años y más en España usa Internet con fines personales, según la EES5, de los cuales el 60,5% son hombres. El CS de las personas de 65 años y más en España se distribuye de la siguiente forma: 32.2% tiene CS bajo, 25% tiene CS medio y 42% tiene CS alto.
Observemos más de cerca que nos dice el CS de esta población. Si consideramos el aspecto cultural del CS (medido a través de la confianza) vemos que el mayor CS entre las personas de 65 años y más en España reside en la confianza que hay depositada en las relaciones sociales22. En otras palabras, la confianza social concentra el mayor porcentaje de CS entre las personas mayores. Más del 60% tiene confianza alta en la gente, considera que la gente es honrada y tiende a ayudar. Además, en este cohorte la confianza social es independiente de la confianza política y de la confianza institucional ya que el análisis de componentes principales nos muestra que se ubican en dos componentes distintos. También lo indica el análisis de frecuencias de las mismas. No obstante, ningún ítem de confianza, considerado individualmente, congrega la confianza depositada en la policía (80%). ¿Por qué las personas que han vivido una dictadura y en algunos casos una guerra civil tienen tan alta confianza en la policía? ¿A cuáles de las policías que existen en España se refieren? ¿Al Cuerpo Nacional de Policía?
En cuanto al aspecto estructural, la distribución de frecuencias muestra que la red social concentra el mayor aporte al CS (83%); mientras la participación social (medida a través de la frecuencia de encuentros sociales en relación a las personas de su misma edad) es relevante para la mitad de este grupo de población.
Hipótesis 1: ¿El CS de las personas mayores que usan Internet con fines personales es más alto que el CS de los que no lo hacen? (Asociación)
La media del valor que toma el índice de CS cuantitativo es mayor entre quienes usan Internet con fines personales (6.56) que entre quienes no lo usan (5.78) (ver ANOVA en el anexo IV). Además, si sacamos las frecuencias de la variable índice de CS, discriminada entre usuarios y no usuarios de Internet observamos que la moda y la media, tienen un valor mayor de CS mayor entre las personas de 65 años y más que usan Internet con fines personales, que entre los que no lo usan. Por tanto, podemos responder a nuestra primera hipótesis que sí, el CS de las personas mayores que usan Internet en España es más alto que el de las personas mayores que no lo usan.
También hemos realizado una tabla de contingencia e incorporado variables de control (en la cual Internet se propone como variable independiente) para intentar comprender mejor la relación causal entre las variables (Ver anexo IV). Se observa que la asociación entre CS y uso de Internet con fines personales es estadísticamente significativa (chi cuadrado .027) y positiva entre las personas con 65 años y más en España: a mayor uso de Internet mayor CS. Por otro lado, el porcentaje de personas mayores que usa Internet es más alto entre aquellos que tienen CS medio (19%), que entre aquellos que tienen CS alto o bajo en España.
TIPOLOGÍA CAPITAL SOCIAL
USO PERSONAL DE INTERNET (Personas de 65 años y más que usan Internet en España)
Capital social bajo
14,6%
Capital social medio
36,6%
Capital social alto
48,8%
100%
Fuente: Elaboración propia a partir de datos de personas de 65 años y más en toda España en ESS (N=340)
Dijimos que la relación entre CS e Internet resultó estadísticamente significativa. Sin embargo, cuando introdujimos al nivel educativo como variable de control dejó de serlo (Anexo V). ¿Qué tipo de variable de control es el nivel educativo? Las tres variables: uso personal de Internet, CS (tipología) y nivel educativo están asociadas estadísticamente (ver tablas bivariantes en el anexo V). A continuación, controlamos la relación entre la variable de control -nivel educativo- y la variable dependiente -CS- con la variable independiente uso personal de Internet. Encontramos que la relación entre nivel educativo y CS continúa siendo significativa entre aquellos que no usan Internet, pero deja de serlo entre quienes usan Internet con fines personales (ver paso 3 en el anexo V). Sabemos que la relación entre nivel educativo y CS es cierta, entonces ¿por qué deja de ser significativa? ¿Cuál es la relación causal entre el uso de Internet, CS y nivel educativo?
Para trabajar sobre una población donde el nivel educativo no incida, nos quedamos con la población de nivel educativo superior y comprobamos nuevamente que la relación entre CS y uso personal de Internet no es estadísticamente significativa. En esta población el 55% usa Internet y el 45% no lo usa, y si bien el porcentaje de usuarios de Internet es igual al de no usuarios entre los que tienen CS bajo y alto (50%), el porcentaje de usuarios de Internet (67%) dobla al de los no usuarios (33%) entre los que tienen CS medio. ¿Qué características tiene la población con CS medio que nos ayude a entender esta distribución? Al hacer la distribución de frecuencias del género observamos que mientras entre quienes tienen CS bajo y alto hay un 60% y 69% de hombres, entre los que tienen CS medio la población masculina alcanza el 80%. Como en la población usuaria de Internet predominan los hombres, también en este cohorte, podemos decir que el género es una variable que incide en que haya más usuarios de Internet entre quienes tienen CS medio.
Por último, se trabajó con el grupo de hombres de nivel de estudios superior, para controlar educación y género. Se observó que en la franja de los que tienen CS bajo y medio, el porcentaje de quienes usan Internet con fines personales es mayor (67%) al de los que no usan Internet, y es proporcionalmente mayor al de los que usan Internet en la franja de CS alto (50%). Esto se explica por el rango de edades en cada franja: la franja de CS alto incluye personas de 65 a 91 años, en tanto las de CS medio y bajo incluyen personas menores (hasta 83 y 79 respectivamente).
Hipótesis 2. Ciertos (tipos de) usos de Internet inciden en el capital social Para contestar a la segunda hipótesis nos propusimos un camino cualitativo, ya que entendemos que es a través de los tipos de uso de Internet que podemos evaluar la incidencia que pueda tener la herramienta sobre el CS, ya sea en las redes sociales o en la participación social, aspectos estructurales del CS los cuales vinculamos teóricamente con Internet. Entonces, ¿para qué usan Internet las personas mayores? La aproximación cualitativa nos sugiere que estas personas mayores utilizan Internet más que nada para mantener y reforzar la comunicación con los vínculos cercanos ya existentes. Se comunican con personas que conocen y señalan: “Desconfiamos de los que no conocemos”. Se comunican por Internet con parientes, amigos y conocidos principalmente a través del correo electrónico pero hay quienes lo hacen también a través de chats, webcams, Skype o Facebook. No obstante, el uso de las redes sociales entre algunas de estas personas mayores tiene una particularidad: “El Facebook yo sólo lo uso para ver a mi nieto”, explica una señora.
En cuanto a la creación de nuevos vínculos, es preciso señalar que sí se han generado entre estas personas mayores nuevos contactos que se mantienen a través de Internet. De hecho, ellos mismos se han conocido en el Punt Òmnia JIS-Arrels donde asisten semanalmente y afirman que “aquí pasamos buen rato”, “compartimos nuestras ideas” o como asegura una señora “desde que vengo aquí tengo la vida más plena”. El buen rato lo muestran las risas de tres señoras que sentadas una al lado de la otra en los ordenadores de la sala del Punt Òmnia JIS-Arrels; o el pica-pica de fin de cursos que los reunió en julio de 2012 a compartir una comida juntos. Las fotos del pica-pica se reenvían de email a email entre los participantes del Punt Òmnia. De hecho, estas personas dicen explícitamente que el uso de Internet en el Punt Òmnia está ligado inexorablemente al vínculo cara a cara: “Nosotros pasamos aquí hora y media agradable, podemos ir a la biblioteca (pero) no te dejan hablar.”
Por otro lado, algunas observaciones sugieren que es el grupo de contactos cercanos el que motiva en algunos casos el involucramiento de estas personas mayores con Internet: “Yaya si esto es muy fácil” (…) dice el nieto a la abuela que explica: “esto nunca lo has vivido y lo ves de los nietos, lo ves de los hijos y dices ah a ver si puedo también hacerlo.” U otro caso, donde un grupo de cuatro amigas, luego de jubilarse, han aprendido a usar Internet lideradas por el conocimiento de una de ellas; u otro señor que ha llegado a este Punt Òmnia gracias a un vecino. Es a través del boca a boca, en la mayoría de los casos, o del departamento de Bienestar de la Generalitat de Catalunya, u otras instituciones locales, que se enteran del servicio del Punt Òmnia JIS- Arrels.
En cuanto a la generación de nuevos vínculos, también han mencionado el intercambio de correo electrónico con personas que conocen en viajes, con quienes les resulta más fácil intercambiar el email que el número telefónico. El número de teléfono ha quedado restringido a un ámbito más privado y reducido que el correo electrónico. “Antes utilizábamos el teléfono porque no teníamos esto” dice una señora. “Ahora es ¿tienes correo?”. De forma similar otro señor dice: “Hombre, si es muy conocido le doy el teléfono. Es fácil (email) porque (si) no te interesa lo borras”. Internet “lo tenemos para comunicarnos con compañeros, con amigos o para aislarte un rato a aquello que te interese”. Les interesa la información de viajes, de lugares, del pueblo de donde son originarios, de recetas de cocina, de noticias, e incluso de diarios extranjeros que alguno ha aprendido a consultar con el traductor automático. De hecho les interesa todo, lo que no hacen es porque no saben: por ejemplo bajar películas o música.
También utilizan juegos en Internet que sirven para entretenerse y distenderse: “cuando estoy muy nerviosa me relaja”, comenta una señora. Aislarse en Internet como camino de distensión se sugiere una y otra vez, como algo positivo. Dice un señor- “Este rato pa’ mí es aislarme de todo; si quiero eh? porque me pongo los cascos y hago que estoy, pero si me interesa la conversación también la tengo.” U otra señora que comenta como en su casa, el ordenador e Internet la distendían de una “situación difícil” relacionada con “enfermedad cercana”. Otra señora reflexiona: “Cuando te pones te pasas 3 o 4 horas que no te das cuenta, y si no me doy cuenta es que estoy bien pues si no me gustase ya no estaría tanto rato o se me harían largas las horas”.
Algunas personas mayores que asisten al Punt Òmnia JIS Arrels hacen actividades que requieren más elaboración: mantienen su propio blog, de acuerdo a sus intereses; o mantienen un blog colectivo, como el blog Memòria de Barri de la Torrassa, que realizan cinco personas mayores alumnas del Punt Òmnia y vecinos que “s'estimen el seu barri i volen compartir les seves vivències i records23”. Allí cuentan cómo era el barrio en su infancia, cuando pasaban los vendedores ambulantes llevando el hielo o la alfalfa con que se alimentaba a los conejos que solían criarse en las casas, o cuando pasaban els escombriaires”.24 También relatan costumbres (L’enterrament de la sardina), describen objetos en desuso o recuerdan la Fiesta Mayor en otros tiempos.
No todos tienen Internet en casa. Los que tienen lo usan también en el hogar, y otros mencionan a la biblioteca como un lugar para ir a conectarse. También refieren a asuntos como el miedo a acercarse al ordenador y a Internet, y los problemas de aprendizaje vinculados muchas veces a la falta de memoria. En relación al aprendizaje se destaca la autoestima que se gana al aprender algo que dominaban los hijos y los nietos, así como el rol que juega la paciencia y buena acogida de los dinamizadores ante la situación de aprendizaje. “Te da ilusión de vivir, haces una cosa que tus nietos hacen y puedes decir 'yo también sé hacer eso' y no te quedas así como inseguro… ah la viejecita...“ (Señora, 77 años).
Se vislumbran como claves en el éxito de la adopción de Internet entre estas personas mayores entrevistadas en el Punt Òmnia JIS-Arrels, el soporte de aprendizaje, el clima de amistad, en definitiva los vínculos cara a cara generados en el entorno del JIS. Es importante señalar que en la población entrevistada el nivel educativo alcanzado más frecuente es el de estudios primarios sin completar, mientras que entre la población de toda España que usa Internet con fines personales el más frecuente es licenciado, arquitecto, ingeniero o máster. Por otro lado, el nivel educativo más frecuente entre toda la población de 65 y más en España
es estudios primarios sin completar (27%) y completos (27%). Además, hay diferencias en la frecuencia de uso de Internet: mientras que lo más frecuente entre las personas mayores de toda España es usar Internet a diario; entre los entrevistados lo más frecuente es ‘varias veces a la semana’.
Aspectos metodológicos
Para responder a la pregunta de investigación primero es necesario decir cómo conceptualizamos y cómo vamos a medir el CS. El abordaje teórico nos ha permitido hacer un recorrido por la conceptualización de CS, definir qué entendemos por CS y a partir de esta definición teórica construir con una estrategia sociológicosustantiva (Domínguez 2008:103) una propuesta de índice de CS (Lazarsfeld 1985) que validamos con un análisis de componentes principales.
Utilizamos dicha técnica multivariante que nos permite confirmar el constructo teórico que proponemos para medir el CS, en la estructura de los datos subyacente en una matriz, en este caso en la estructura de los datos de las personas de 65 años y más en toda España de la matriz de la ESS5 (N=340). “El análisis de componentes principales es un método que permite transformar un conjunto de variables originales en otro conjunto de variables llamado conjunto de componentes principales. Estos componentes principales son combinación lineal de las variables originales y se caracterizan por estar incorreladas entre sí.(…) Si se toman las variables originales y se calcula su matriz de correlaciones se puede observar que, habitualmente, existe un alto grado de correlación entre algunas de las variables.” (Lèvi & Varela 2005:330). El análisis de componentes principales considera la varianza total y deriva componentes que contienen una proporción pequeña de varianza única y, a veces, del error (Hair 2010:107) 18. El primer componente principal “es la combinación lineal de variables originales de varianza19 máxima” y la medida de la información que recoge cada componente se define como “el cociente entre la variabilidad componente y la varianza total” (Lèvi & Varela 2005:331). El gráfico de sedimentación muestra tres componentes y la matriz rotada despliega los tres componentes, donde el primero representa la confianza en las instituciones (confianza política y confianza en la ley y el orden), el segundo representa la confianza social e interpersonal (aspectos culturales) y el tercero representa a los aspectos estructurales del CS: redes sociales y participación social. Los tres componentes explican el 59,5% de la varianza (ver Anexo II). Así confirmamos el constructo teórico propuesto para medir el CS.
Utilizamos dicha técnica multivariante que nos permite confirmar el constructo teórico que proponemos para medir el CS, en la estructura de los datos subyacente en una matriz, en este caso en la estructura de los datos de las personas de 65 años y más en toda España de la matriz de la ESS5 (N=340). “El análisis de componentes principales es un método que permite transformar un conjunto de variables originales en otro conjunto de variables llamado conjunto de componentes principales. Estos componentes principales son combinación lineal de las variables originales y se caracterizan por estar incorreladas entre sí.(…) Si se toman las variables originales y se calcula su matriz de correlaciones se puede observar que, habitualmente, existe un alto grado de correlación entre algunas de las variables.” (Lèvi & Varela 2005:330). El análisis de componentes principales considera la varianza total y deriva componentes que contienen una proporción pequeña de varianza única y, a veces, del error (Hair 2010:107) 18. El primer componente principal “es la combinación lineal de variables originales de varianza19 máxima” y la medida de la información que recoge cada componente se define como “el cociente entre la variabilidad componente y la varianza total” (Lèvi & Varela 2005:331). El gráfico de sedimentación muestra tres componentes y la matriz rotada despliega los tres componentes, donde el primero representa la confianza en las instituciones (confianza política y confianza en la ley y el orden), el segundo representa la confianza social e interpersonal (aspectos culturales) y el tercero representa a los aspectos estructurales del CS: redes sociales y participación social. Los tres componentes explican el 59,5% de la varianza (ver Anexo II). Así confirmamos el constructo teórico propuesto para medir el CS.
Luego, construimos el índice dando los siguientes pasos. En primer lugar, a partir de los indicadores seleccionados para operativizar el constructo CS seleccionamos las variables de la ESS a utilizar. Es importante mencionar que la variable uso personal de Internet (ver Anexo III) está fuera del índice de CS. Si bien a nivel teórico, entendemos que sería posible incorporar ciertos usos de Internet en un índice de CS, debemos dejar el uso de Internet fuera del mismo porque nuestro interés es justamente indagar la relación entre CS y uso de Internet. La ESS mide la frecuencia de encuentro con amigos, parientes y compañeros de trabajo (no mide la intensidad del vínculo) y también la frecuencia de actividades sociales comparadas con gente de la misma edad. Por tanto, para medir los aspectos estructurales del CS elegimos dichas variables para medir redes sociales y participación social, respectivamente. Para los aspectos culturales del CS (confianza) seleccionamos las variables mencionadas en el siguiente cuadro, y detalladas en el cuadro posterior.
En segundo lugar, con las variables seleccionadas y la agrupación de datos de las personas de 65 años y más en toda España de la matriz de la ESS (el tamaño de la muestra con la que trabajamos es N= 340) realizamos un análisis de frecuencias de cada una de estas variables (Anexo I) y un análisis de componentes principales. que nos confirmó la coherencia del constructo para medir el CS con una medida Kaiser-Meyer-Olkin de 0.738 (Sig .000) y nos explica el 59.5% de la varianza. Además, posee una confiabilidad de valor alfa de Cronbach de 0.742.
En tercer lugar, a partir de la información del análisis de frecuencias decidimos cómo recodificar cada una de las variables para igualarlas en rango y así crear la nueva variable índice de CS. En el análisis de frecuencias observamos que la confianza puesta en los partidos politicos y en los politicos tiende a estar dicotomizada. Los valores se acumulan en la absoluta falta de confianza (moda 0= No trust at all en ambas variables) y la mayoría de la población no tiene confianza o tiene muy baja confianza en los políticos y en los partidos políticos (mediana 3 en ambos casos). Estos valores correspondientes a 2010 quizá reflejaban ya la crisis económica y social que vive España desde 2008 y que es posible que esta concentración de frecuencia en el valor 0 esté acentuada en 2012.
De manera que estas variables dentro del índice van a incidir a la baja en el resultado de la medida del CS. Exactamente lo contrario sucede con la confianza que el grupo de 65 años y más deposita en la policía, que es claramente alta: 87% se ubica entre los valores de confianza entre 5 y 10. Por otro lado, la confianza en el sistema judicial también tiende a ser dicotómica, en tanto la mitad de la muestra confía y la otra mitad no. En cuanto a las tres variables que miden la confianza interpersonal se observa que la mediana se encuentra en el valor 5 en los tres casos, por lo cual podríamos decir que la mitad de la población confía y la otra mitad no. Además, el valor más frecuente en los tres casos es el de la mitad (moda 5).
De acuerdo a estas frecuencias, respetando la tendencia a la dicotomización que nos sugieren los datos, teniendo en cuenta que la confianza política e institucional se erosiona en un contexto de crisis económica y considerando que estas variables son 5 de las 10 variables que incluye el índice CS (la mitad) para no dar un peso mayor en la tendencia a la baja del índice del que ya se puede prever, en lugar de considerar el valor medio (5) para separar confianza alta de confianza baja, haremos el corte en una unidad menos: valor 4 y recodificaremos de la siguiente manera: 0 a 4 – valor 0 (Bajo) y 5 a 7 – valor 1 (Alto).
En cuanto a las redes sociales, vemos que la mayoría de las personas de 65 años y más en España (54%) se encuentra al menos varias veces a la semana con amigos parientes y compañeros de trabajo, mientras que el 10% tiene muy baja o nula frecuencia de encuentros (menor a una vez al mes). Hemos definido baja frecuencia de encuentros aquella que es igual o menor a una vez al mes, por tanto, recodificaremos esta variable construida en un rango 7 como se sigue: 1 a 3 (nunca, menos de una vez al mes, una vez al mes) a valor 0 (Bajo) y 4 a 7 (varias veces al mes, una vez a la semana, varias veces a la semana, todos los días) valor 1 (Alto).
En cuanto a la participación soclal, es decir, la frecuencia de actividades sociales comparada con gente de la misma edad, el 40% se ubica en la misma frecuencia que sus pares, pero la mayoría (52%) dice tener menor frecuencia de actividades sociales que las personas de su misma edad. En este caso definimos como baja participación, cuando la persona considera que tiene menor frecuencia de encuentros sociales que la de la gente de su misma edad. Por tanto, los valores 1 y 2 los recodificamos a 0 (bajo) y los valores 3, 4 y 5, los recodificamos a 1 (Alto).
Con estos criterios dicotomizamos las variables que luego sumamos para crear una nueva variable que será un índice de capital social con valores de 1 a 10. El estadístico de Levene no es significante (0.810) lo que nos confirma que las medias de la variable dependiente (Índice de capital social) son iguales en cada una de las categorías de la variable independiente. Además, existe una diferencia estadísticamente significativa entre los grupos de medias (0.039). (Ver ANOVA en Anexo IV). La media del valor que toma el índice de capital social es mayor entre los que usan Internet con fines personales (6.56) que entre los que no lo usan (5.78).
Este índice de CS nos ha permitido construir una variable con tres categorías de capital social (tipología) para clasificar a los usuarios de acuerdo a si tienen CS alto, medio o bajo, recodificando los valores con el criterio numérico siguiente: Valores de 1 a 4 - CS bajo; valores de 5 a 6 - CS medio; valores de 7 a 10: CS alto.
Por otro lado, la indagación cualitativa incluyó observación de campo y entrevistas a personas de 65 años y más que usan Internet en el Punt Òmnia JIS-Arrels en dos etapas: un primer acercamiento en febrero de 2012 y un segundo acercamiento en julio de 2012. El Punt Òmnia JIS-Arrels cuenta con dos dinamizadores (una mujer y un hombre) que brindan cursos en la mañana y en la tarde. Los cursos se brindan en una sala pequeña y luminosa con mesas empotradas contra la pared donde se orientan 12 computadoras con sus respectivas sillas. Desde un ventanal se ve la ciudad de L’Hospitalet de Llobregat, donde destacan en altura las nuevas y emblemáticas torres de la zona de la Plaça Europa. El primer acercamiento permitió conocer el servicio del Punt Òmnia a través de varias conversaciones con la coordinadora del servicio y la asistencia a cursos Punt Òmnia que se brindan en la mañana21. En este período se realizaron cinco entrevistas en profundidad a personas de 65 años y más; tres hombres y dos mujeres. En julio, asistimos también a los cursos de la tarde donde conversamos sobre el uso de Internet en un grupo de discusión con siete personas (cuatro hombres y tres mujeres) y en esta etapa realizamos seis entrevistas más (cinco mujeres y un hombre). Todas las personas entrevistadas tienen 65 años o más. Las entrevistas se realizaron en la misma sala, durante los horarios de clase, y en algún caso en una sala vacía que está al lado.
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